2. Los demás pueden encontrarlas
Imagina que un familiar o amigo te pide el teléfono prestado y le de la curiosidad de revisar tu galería. Peor sería si te dijera “te lo devuelvo ya mismo”.
3. La relación puede terminar
En caso de que la relación termine mal tu pareja podría buscar el modo de vengarse compartiendo las fotos que le enviaste alguna vez.
4. Lo que envías por internet ahí se queda
Basta con enviarla una vez y posiblemente no habrá forma de borrarla. El receptor podría guardarla en diferentes lugares como Dropbox, iCloud, un pendrive, entre otros.
Aunque existe Snapchat, que te permite determinar el tiempo que quieres que dure la imagen y te notifica si la persona tomó un screenshot (captura de pantalla), no es 100% segura. El receptor tomarle una foto a la pantalla desde otro dispositivo.
5. Podrían chantajearte
Cualquier persona que tenga imágenes íntimas tuyas podría intentar chantajearte a cambio de no enviárselas a tus amistades o familiares. Sin embargo, el que cumplas con lo que te pide no te garantiza que esas fotos o vídeo desaparezcan.
6. Podrían volverse virales
En el peor de los casos, tus fotos o vídeo podrían volverse virales en redes sociales como Tumblr y ya sería casi imposible eliminarlas.
7. Problemas en tu relación
Imagina que inicias una nueva relación, todo va bien y de repente aparecen en la internet unas imágenes íntimas tuyas. Aunque sería algo del pasado, podría traerte problemas con tu nueva pareja e incluso terminar la relación.

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